Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas

martes, 13 de agosto de 2013

~ Especial de Fotos al azar


En la pared norte de la cámara mortuoria de Tutankamón, se muestra al joven rey recién devuelto a la vida en presencia de Nut, la diosa del cielo (derecha) y de Osiris (izquierda), ante quien es presentado por su ka.
























En esta escena de la tumba de Nefertari, en el Valle de las Reinas, la diosa Isis, que luce la corona atribuida normalmente a la diosa Hathor, lleva a la reina de la mano.




Izquierda: Jeroglíficos y cartucho de Ramsés II en el templo de Luxor. Los relieves del imperio pilono, construido por Ramsés, narran su gran victoria sobre los hititas en Oriente Próximo, en el territorio actual de Siria y Palestina. La concepción egipcia de la realeza exigía que los reyes fueran representados derrotando al enemigo; de hecho, la batalla de Kadesh terminó en tablas y Ramsés se casó con dos princesas hititas para consolidar la paz entre los dos pueblos enfrentados.
Derecha: El extraordinario rostro del ataúd interior de Tutankamón, labrado en oro macizo de 2,5-3 centímetros de grosor y con un total de 110 kilogramos de peso. El faraón aparece representado con la apariencia de Osiris, con el cayado, el flagelo y la barba postiza.

Tumba de la XIX Dinastía en Deir el-Medina en la que aparece Pashedu, uno de los trabajadores del Valle de los Reyes, bebiendo de un estanque a la sombra de una palmera datilera.

Izquierda: Diosa Neith.Fue venerada como diosa de la guerra. También desempeñaba el papel de diosa de los muertos.
Derecha: Diosa Sejmet. Encarnaba el poder del rey en la lucha contra sus enemigos, pero también el poder del dios del Sol, cuya voluntad cumplía como hija. 


Izquierda: Obelisco de Karnak dedicado a Tutmosis I, faraón de la XVII Dinastía. Aunque su reinado fue relativamente breve, alrededor de doce años, Tutmosis I desarrolló una política exterior agresiva, que llevó el ámbito de influencia de Egipto más lejos que nunca. En las paredes de los templos se grabaron relatos de grandes victorias militares. El rey era al mismo tiempo el sumo sacerdote y jefe supremo del ejército, y vencer a los enemigos de Egipto se consideraba vital para mantener el orden o maat. Las batallas se llevaban a cabo en nombre de los diosesm quienes concedían las victorias, y como contrapartida se les dedicaban los triunfos militares.
Derecha: La cámara funeraria de Amenhotep II contiene las primeras imágenes de cuerpo entero de todas las tumbas reales del Valle de los Reyes. Aquí, el faraón fallecido (derecha) se encuentra ante Osiris, el señor de los muertos, quien le devuelve de nuevo la vida, tal como sugiere el jeroglífico anj (<<vida>>) junto al rostro del faraón. De acuerdo con la tradición, Osiris aparece representado como una momia real, con la corona blanca del Alto Egipto y los atributos reales del cayado, el flagelo y el vas, un cetro largo simbólico del poder real.

Pectoral en el que se muestra a Nejbet (izquierda), diosa protectora del Alto Egipto representada con aspecto de buitre. Tenía la condición de protectora del rey. En sus garras sostiene normalmente el anillo Shen, un jeroglífico con el significado básico de girar, que era el símbolo de la soberanía infinita del rey en todo aquello sobre lo que gira el sol en su trayecto diario. En medio se muestra el Udyat u Ojo de Horus, se lo consideraba uno de los amuletos más poderosos: potenciaba la vista, protegía y remediaba las enfermedades oculares, contrarrestaba los efectos del "mal de ojos" y, además, protegía a los difuntos; simboliza la salud, la prosperidad, la indestructibilidad del cuerpo y la capacidad de renacer. Y  en el extremo derecho se muestra a Wadyet, la diosa del Bajo Egipto, solía representarse como una cobra con la cabeza erguida; protegía al faraón de todo mal desde su frente.

Máscara funeraria de oro de Tutankhamón. Tiene incrustaciones de cristal y gemas, y muestra al joven faraón con la apariencia de Osiris, con el que se identificaban todos los faraones al morir.


Izquierda: Detalle del carro de Tutankhamón. Figura de madera dorada del halcón Horus sosteniendo en su cabeza el disco solar decorado con un escarabeo alado, el dios escarabajo asociado con el sol.
Derecha: Anubis, el dios con cabeza de chacal del embalsamamiento y la momificación, deposita en el cuerpo de Sennedjem en su sarcófago antropomorfo.

lunes, 25 de febrero de 2013

~ Tutmosis III

Estatua a escala media de Tutmosis III hallada en
Karnak. En ella aparece representado vistiendo
una falda y el nemes, el tradicional tocado real con
bandas, que cubría ambos hombros y se remataba
con una trenza por la espalda. Sobre la frente luce
el uraeus, la figura de una cobra presta a escupir
su veneno a los ojos de los enemigos del
faraón.
     Tutmosis II, por motivos dinásticos, se casó son su hermanastra Hatshepsut, quien le dio una hija, Neferure. Al fallecer Tutmosis en plena juventud, su único hijo, nacido de la unión con una esposa secundaria (Iset), se convirtió en el príncipe heredero, el futuro Tutmosis III.
     Al ser aún un niño al sucederle al trono, su tía y madrastra tomó la regencia, como otras tantas reinas habían hecho con anterioridad, en nombre de su hijastro menor de edad y dirigió los asuntos del gobierno. Sin embargo, Hatshepsut en el segundo año de reinado de Tutmosis se auto-proclamó faraón del Imperio bajo el nombre de Maatkara Hatshepsut (Justo es el ka de Ra, La más importante entre las mujeres nobles), incluso asumió los títulos faraónicos. Tuvo el apoyo de los sacerdotes de Amón (lo que le hizo posible asumir el rol de reina-faraón). Para poder gobernar, Hatshepsut se vio obligada a presentarse ante su corte y sus súbditos con una convincente apariencia varonil, incluyendo la barba ceremonial. La ambiciosa reina incluso aseguró que era fruto de la relación de su madre con el dios Amón, diciendo que Amón había decidido engendrar un hijo que pudiese continuar la gloriosa tradición del gran faraón, Tutmosis I. Amón consultó a Thot (dios de la sabiduría), quien le aconsejó que adoptara la forma humana de Tutmosis I y preñara a Ahmes, la Gran Esposa Real. Amón le dijo a la reina que quedaría embarazada de una hija suya y que debía nombrarla Khenemetamen Hatshepsut, que significa "Aquella a quien Amón abraza, La más importante entre las nobles mujeres". De esta manera, Hatshepsut transformó y actualizó el atributo real de <<Hijo de Ra>> en el de <<Hija de Amón>>. Tutmosis III actuó durante este período como corregente y aparece junto a ella en monumentos oficiales.
Esfinge de Hatshepsut, con barba faraónica. Hatshepsut fue
la primera mujer-faraón que se hizo esculpir como esfinge.
Escultura que se encuentra en el Museo Metropolitano de
Arte, situado en la ciudad de New York (MMNY)
     Aproximadamente en el 1477 a.C. las fronteras de Egipto se veían amenazadas. En Megiddo (al norte de Canaán), enfrentan el poder del faraón los mitanni, quienes se van acercando a Egipto. Sin embargo la reina Hatshepsut prefiere esperar, debido a que no tiene intenciones de librar una batalla. Al ser ella la reina-faraón, Tutmosis debe obedecer. Se dirige al sur, hacia Nubia; entre egipcios y nubios siempre han habido luchas. Los egipcios vencen y obtienen productos nubios (en especial el tan codiciado oro) y se llevan como esclavos a guerreros, quienes eran grandes arqueros.
     Tutmosis luego decide detener a los mitanni y comienza a armar a su ejército, y utiliza carros de guerra, una idea algo perfeccionada obtenida de los hicsos, quienes dos siglos antes invadieron Egipto pero luego el sucedor de Taa II (Amosis I, con quien comenzó el Imperio Nuevo) puso fin a esta invasión.
     Al fallecer Hatshepsut (en 1468 a.C., habiendo estado aproximadamente veinte años negándole el trono a su sobrino e hijastro). Los mitanni aprovechan esta situación (ya que según el rito, se tomaba luto dirante 70 días) para prepararse.
     Tutmosis se dirige al norte para la lucha. Cruza con su ejército el Canaán y luego de diez días llegan a Gaza, y marchan a Yehem, a donde llegan once días después. Sus enemigos se concentraron en Megiddo, que era casi impenetrable.
     Al llegar hasta el Monte Carmelo se reunió un Concejo de Guerra. Tutmosis deseaba cruzar las montañas para ahorrar tiempo, sus generales insisten en que aquella decisión es demasiado arriesgada, después de todo el camino era muy estrecho y se debía pasar en fila; si los enemigos esperaban al final del cañón los egipcios serían fácilmente derrotados. De todos modos Tutmosis decide pasar a través del monte, debido a que los enemigos no sospecharían de un ataque desde allí, Tutmosis tiene la esperanza de que la ruta por la montaña esté desprotegida.

Bajorrelieve que muestra a Tutmosis III dominando a sus enemigos. Pilono del templo de Karnak
   
     En el 1457 a.C. se libra la batalla en Megiddo, la ciudad cae y los egipcios vencen. El rey de Qadesh (quien se encontraba entre las fuerzas rebeldes) le ruega al faraón que su familia no fuera asesinada. El señor de las Dos Tierras les hace jurar lealtad y exige que se le pague tributo. Perdona a los rebeldes y se lleva a Egipto a los hijos de los líderes de éstos. Consolida su control en Palestina y la costa del Líbano.
     Bajo su reinado el Imperio Egipcio se extendió al máximo, nunca (ni antes ni después) se extendió tanto; abarcando desde la cuarta catarata del Nilo, en el sur, hasta la frontera de la actual Turquía, hasta el Éufrates, al norte.
     En cuanto a la política interna, Tutmosis III supo ganarse el apoyo de los sacerdotes de Amón erigiendo nuevos templos y enriqueciendo los ya existentes. Asimismo, terminó de construir numerosos monumentos iniciados en tiempos de Hatshepsut en Karnak y Luxor. Remodeló un par de capillas, también construidas en tiempos de su predecesora, y levantó un muro alrededor de otra con relieves de sus campañas militares. También mandó a construír siete grandes obeliscos en Karnak, que posteriormente fueron trasladados a las ciudades de Roma, Estambul, Londres y New York.
     La tumba de Tutmosis III (KV34) es una de las más impresionantes del Valle de los Reyes, tanto por su emplazamiento como por su magnífico diseño y decoración. El pasadizo de la entrada se hunde montaña adentro hasta desembocar en una profunda abertura rectangular excavada en el suelo. Más allá, hay una antecámara rectangular de grandes dimensiones decorada con frescos con los dioses del más allá. A la cámara mortuoria,que se encuentra en ángulo recto con respecto al eje central, se accedía por medio de una escalera oculta en una de las esquinas del suelo.
     Poco es lo que se ha conservado de la tumba original, que fue saqueada ya en la antigüedad. Su momia no fue hallada en su tumba, no obstante, se encontró el cuerpo vuelto a amortajar del faraón en una cámara con otras momias reales situadas en Deir el-Bahari (DB320), en el interior de los ataúdes originales de madera, desprovisto de todas las incrustaciones de oro.

Titulatura de Tutmosis III (Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Tutmosis_III )


Fuentes: 
"La historia cotidiana a orillas del Nilo. Editorial Folio." Páginas 63-77 ;
"Antiguo Egipto. El Imperio de los faraones. Editorial Planeta." Páginas 84-86 ;
"Tesoros de los Faraones. Las maravillas del Antiguo Egipto. Editorial Blume" Páginas 57-67 ;
Biografía de Tutmosis III / Egipto al Descubierto
Tutmosés o Tutmosis III / Biografías y Vidas
Tutmosis III / ArteHistoria
Tutmosis III / Wikipedia

jueves, 22 de noviembre de 2012

~ Sobekkara Neferusobek


Sebekkara Neferusobek, llamada Sobekneferu o Neferusobek "las bellezas de Sobek", fue una reina-faraón, el último gobernante de la dinastía XII, y del periodo llamado Imperio Medio de Egipto, reinando de c. 1798/7 a 1794/3 a. C. (von Beckerath).
Es denominada Sebekkara en la lista Real de Saqqara, aunque no consta en la lista Real de Abidos. Según el Canon Real de Turín Neferusobek gobernó Egipto durante 3 años 10 meses y 24 días.Manetón la denominó Skemiofris (Julio Africano), y le asigna cuatro años de reinado.
Amenemhat IV probablemente muere sin un heredero masculino. Consecuentemente su hija, Neferusobek, asume el trono, aunque algunos eruditos creen que era la hija del faraón Amenemhat III.Manetón indica que era hermana de Amenemhat IV.
Es el primer gobernante femenino de Egipto (o la segunda, si reinó Nitocris, durante la sexta dinastía). Con el final de su reinado concluye también la duodécima dinastía y el Imperio Medio de Egipto.

viernes, 10 de junio de 2011

~ La vida y muerte en Egipto

Los antiguos egipcios creían en la vida después de la muerte, y enterraban a sus difuntos en tumbas llenas de objetos que podían necesitar en la otra vida. Esas tumbas, con sus pinturas y sus tesoros, nos hablan de su modo de vida.
Los egipcios creían que, para que el alma de una persona pudiera prosperar en el otro mundo, su cuerpo debía conservarse. Por eso los momificaban. Los cuerpos de los difuntos se embalsamaban, se secaban, se envolvían en tiras de lino y se metían en ataúde
s. Las tumbas más elegantes son las de los reyes. Algunas fueron enterrados en pirámides, mientras que los últimos soberanos de Egipto reposan en tumbas de piedra en el Valle de los Reyes. La mayoría de las tumbas han sufrido los saqueos de ladrones, pero una ha permanecido en buena parte intacta. La descubrió y la abrió el arqueólogo británico Howard Carter en 1922. La tumba pertenecía al joven rey Tutankamon, y en su interior había tesoros de valor incalculable.


La grandeza
de Egipto duró más de 2500 años. Los egipcios era hábiles en matemáticas y astronomía, e inventaron un calendario de 365 días. Tenían un sistema de escritura pictográfica, los jeroglíficos. Sus médicos eran los mejores del mundo. Construyeron pirámides y templos más grandes que ninguna de las estructuras vistas hasta entonces. Con sus grandes barcos comerciaron con países extranjeros. No resulta sorprendente que incluso pueblos que más tarde conquistarían Egipto, como los romanos, admirasen los logros de los egipcios.

~ Las Momias

Los cadáveres de los faraones y de los personajes importantes eran conservados siguiendo un complicado método que aún despierta el asombro. Se creía en la supervivencia del alma junto al cuerpo, en la tumba. Para lo cual inventaron medidas de protección del cadáver, que evitaban su descomposición. Por eso también se dejaban junto a la tumba una serie de ofrendas, artículos de uso en vida del difunto e incluso alimentos, para que el alma se reencarnara en el cuerpo.


- Extracción de vísceras
Los sacerdotes lavaban el cuerpo, le extraían las vísceras (menos el corazón y los riñones) y las conservaban en los vasos canopes. Llenaban las cavidades con vendas y sustancias aromáticas.

- Sumersión en sal
Una vez preparado, el cuerpo era lavado otra vez y sumergido durante 70 días en sal (natrón) para deshidratado y evitar que se descompusiera.

- Vendaje
Pasados los 70 días, se extraía el cuerpo de la sal y se lo envolvía con vendas de lino. Primero se vendaba cada extremidad por separado y luego todo el cuerpo.

- Cierre del envoltorio
Por encima ponían unas vendas más gruesas, cerrando el envoltorio, y la momia quedaba lista para el entierro. Sobre los vendajes se colocaban adornos de distintos tipos.